Seguramente, en más de una ocasión, te ha costado diferenciar entre un suplemento alimenticio y algunos medicamentos. Esta confusión es común en los suplementos cuya presentación comercial son cápsulas, polvos o tabletas que nos dificultan percibirlos como lo que son, un apoyo a nuestra alimentación. Sin embargo, sus efectos e intenciones de uso marcan una clara división y/o diferencia entre ellos.

Primero que nada, recordemos que por definición los suplementos alimenticios son productos alimenticios cuyo fin es complementar la dieta normal y consisten en fuentes concentradas de nutrientes o de otras sustancias que tienen un efecto nutricional o fisiológico, en forma simple o combinada.

En ese sentido, el uso de suplementos alimenticios ha sido una estrategia genuina para apoyar una nutrición adecuada de acuerdo con las necesidades de cada persona. En la actualidad, la utilización inteligente de estos productos nos permite obtener una ingesta de nutrientes suficientes que, por nuestro estilo de vida acelerado o cuestiones de nuestro entorno social, nos es difícil alcanzar.

Ahora bien,la definición de suplemento nos empieza a indicar per se diferencias muy importantes respecto a un medicamento. En ese sentido, hay dos efectos a discutir: el efecto fisiológico y elefecto terapéutico. Para comprender dichos efectos, es necesario que los relaciones con el término “homeostasis”. En palabras sencillas, la homeostasis hace referencia al balance de reacciones y sucesos biológicos que acontecen en nuestro organismo en cualquier momento. Así es, no olvides que nuestro cuerpo es una máquina impresionante y eficiente, en la cual constantemente están ocurriendo una cantidad inimaginable de procesos para mantenernos activos realizando cualquier actividad que venga a tu mente y, todos estos procesos suceden sin que tú te des cuenta, y no sólo eso, sino que mantiene un balance perfecto para conservarnos en un estado que consideramos como saludable, al que solemos llamar estado de “homeostasis”. Sin embargo, existen diversas razones por las que no siempre estamos en un estado saludable, y esto es porque ciertos factores pueden ocasionar que nuestro cuerpo falle en la tarea de mantener ese balance perfecto. Es aquí donde los efectos que hemos mencionado anteriormente cobran importancia.

Cuando hablamos de un efecto fisiológico nos referimos a aquel efecto que permite que la máquina perfecta a la que llamamos “nuestro cuerpo”, siga realizando sus funciones básicas, esas que conocemos como “funciones fisiológicas”. Si las dividimos en grupos, las principales funciones fisiológicas se dividen en funciones nutricionales, de relación y reproducción. Las funciones de nutrición se refieren a todos aquellos procesos del cuerpo humano en los que se ingieren, absorben, distribuyen y utilizan todos los nutrientes en nuestro cuerpo. Las funciones de relación son aquellas que involucran a nuestro cerebro y sistema nervioso, que nos permiten a estar en contacto con el medio que nos rodea y tener una coordinación interna. Por último, las funciones de reproducción, aunque no son vitales para un individuo en concreto, éstas son indispensables para la conservación de nuestra especie. Pues bien, ahora que te hemos puesto en contexto, podrás darte cuenta de que todas estas funciones las realizamos día con día sin problema, siempre y cuando nos mantengamos en ese estado de homeostasis que mencionamos anteriormente.

Por otro lado, un efecto terapéutico, es un término que se utiliza con mayor frecuencia para medicamentos, para decir que estos ejercen una acción específica sobre una enfermedad cuando el compuesto es absorbido y distribuido por el organismo. En otras palabras, cuando decimos que existe un efecto terapéutico, hemos de alguna manera corregido, restaurado o modificado los procesos fisiológicos que impiden al cuerpo mantener su homeostasis. Todos aquellos medicamentos y/o sustancias que causan un efecto terapéutico están diseñados para ser consumidos por un periodo de tiempo específico, el necesario para que nuestro cuerpo recupere la normalidad de sus funciones fisiológicas. Estos tiempos normalmente son definidos por estudios científicos, comúnmente llamados estudios farmacocinéticos, en los que se definen los procesos conocidos como ADME, el cual es el acrónimo para: Administración, Distribución, Metabolismo y Excreción.

Hasta este punto, quizá ya empieces a diferenciar un efecto terapéutico de un efecto fisiológico y, por lo tanto, a comprender las grandes diferencias entre suplementos alimenticios y medicamentos. La información que ahora te hemos compartido, te permitirá relacionar a los suplementos alimenticios con un efecto fisiológico y a los medicamentos con un efecto terapéutico. Aunque ambos efectos trabajan a favor de la homeostasis en nuestro organismo, la forma en que actúan es diferente.

En pocas palabras, podríamos decir que el consumo inteligente de suplementos alimenticios nos puede ayudar a mantener y/o fortalecer la homeostasis de nuestro cuerpo, ya que el suplir las deficiencias nutricionales nos ayuda a optimizar los procesos biológicos evitando cualquier tipo de desbalance. Aun cuando las cuestiones genéticas son un factor importante para que nuestro cuerpo logre conservar su homeostasis, la mayoría de los problemas de salud que surgen a raíz de un desbalance están relacionadas con nuestra alimentación y estilo de vida. De hecho, la ciencia nos ha demostrado que una alimentación saludable puede prevenir y/o reducir el riesgo a desarrollar diversas enfermedades en personas genéticamente predispuestas. En cambio, una mala alimentación o deficiencia nutricional aumenta las probabilidades de desencadenar una serie de procesos biológicos adversos en personas con predisposición genética a desarrollar algún tipo de enfermedad crónico-degenerativa.

Sin embargo, debemos poner atención al momento en que un proceso fisiológico irregular genera un desbalance. Lo anterior ha ocasionado que durante décadas se hayan realizado debates científicos que comúnmente han sido malinterpretados por el público general. En algunas ocasiones se han atribuido, de manera errónea, efectos adversos al consumo de suplementos sin el correcto respaldo de estudios científicos. Es importante recordar que “mucho” no siempre significa “mejor”, y para mantener la homeostasis esto no es la excepción. Mantener deficiencias nutricionales, así como un consumo excesivo de macro y micronutrientes por largos periodos de tiempo puede generar un desbalance en nuestro organismo que afecte nuestra salud. En el caso de los excesos, no importa si la fuente de nutrientes es un suplemento alimenticio o un alimento natural, una ingesta excesiva puede alejarnos del balance de procesos fisiológicos que nos mantiene saludables.

Ahora que sabes todo esto, es tu responsabilidad hacer un uso inteligente de los suplementos alimenticios para obtener los mejores beneficios. Lleva una dieta saludable, hidrátate lo suficiente, haz ejercicio regularmente y consume aquellos suplementos alimenticios que ayuden a tu cuerpo obtener los efectos fisiológicos necesarios para mantener la homeostasis de tu cuerpo. De hacerlo así, podrás reducir el riesgo de desarrollar enfermedades para las que requieras consumir medicamentos, que poseen un efecto terapéutico para corregir, restaurar o modificar los procesos fisiológicos en desbalance que causaron la enfermedad. Recuerda, tu alimentación y tus hábitos siempre deben de estar enfocados en mantener en balance los procesos fisiológicos de tu organismo.

Dr. Gustavo Velderrain, PhD

Dr. Hugo Palafox, PhD

Para más información:

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