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La doble M: Magnesio y Microbiota

Es probable que, a estas alturas a nivel Latinoamérica, la mayoría hayamos escuchado en diferentes plataformas y redes sociales acerca de la “bélica” y famosa “doble P”, siendo impresionante el éxito alcanzado y el poco tiempo que le ha llevado promocionar la música regional mexicana a nivel internacional. Sin embargo, nos gustaría que el mismo éxito de promoción pudiera replicarse con otros temas, así como los que compartió con nosotros en el último webinar de ALANUR el Dr. Adrián Hernández Mendoza, Investigador titular en la coordinación de alimentos de origen animal dentro del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) A.C. en la ciudad de Hermosillo, Sonora (México). Es por esto por lo que hemos decidido titular este artículo de blog, la doble M: Magnesio y Microbiota, esperando que esta información tenga el mismo éxito y difusión que ha tenido el artista de música regional mexicana en los últimos meses. Anteriormente, ya hemos tratado en diferentes artículos de blog acerca de los beneficios del consumo de magnesio, así como la importancia del consumo regular de probióticos. Sin embargo, en esta ocasión el tema fue un poco más centrado en el impacto de estos dos protagonistas nutricionales en la salud metabólica de las personas que los consumen. La información que nos compartió el Dr. Adrián Hernández fue tan buena que decidimos dejar un resumen del análisis de esa conversación en este artículo de blog.

Para aquellos que nos siguieron en el evento, recordarán que comenzamos platicando un tema esencial: los beneficios del consumo de magnesio. Este mineral, el cual muchas veces es subestimado, tiene un papel crucial en el buen funcionamiento de nuestro organismo, desde la generación de energía hasta el mantenimiento de nervios y músculos sanos. Después de un fascinante análisis realizado a diversos estudios, se subrayó la importancia del magnesio especialmente para las personas con diabetes. Se mencionó en particular acerca de un estudio que realizó una revisión de 13 ensayos clínicos, y tras su análisis fue notorio que la evidencia científica sugiere que aquellos individuos que tomaron suplementos de magnesio experimentaron una reducción en sus niveles de insulina en sangre y una mejora en la resistencia a esta. El estudio al que se hizo referencia en esta introducción es de autoría de Gabriele Piuri y colaboradores, incluyendo a Roberta Cazzola, quienes concluyen en este artículo señalando cómo la deficiencia de magnesio es un desequilibrio electrolítico frecuente en los países occidentales.

Esta carencia es común en pacientes obesos, así como en personas con diabetes tipo 2 y síndrome metabólico. Esto se observó en el estudio publicado por Piuri, Cazzola y su equipo, quienes sugieren que estas tres condiciones de salud están entrelazadas y se caracterizan por una inflamación crónica de bajo grado, en parte debido a la deficiencia de magnesio. Apuntan que una dieta saludable con una ingesta adecuada de magnesio podría mejorar el síndrome metabólico al disminuir la presión arterial, la hiperglucemia y la hipertrigliceridemia. Por otra parte, los autores señalan que la suplementación con magnesio podría contribuir a interrumpir este círculo de actividad proinflamatoria. Aunque aún no se sabe con exactitud si los beneficios del magnesio son directos sobre las vías metabólicas o si su acción es indirecta sobre la inflamación, o ambos, es claro que su impacto es significativo. En conclusión, la investigación sugiere que corregir malos hábitos dietéticos y, si es necesario, recurrir a la suplementación con magnesio podría ser una estrategia asequible y valiosa para frenar el avance de estas afecciones. El magnesio emerge, entonces, como un mineral esencial que todos deberíamos considerar para mantenernos en buen estado de salud.

Por otro lado, durante el webinar, el Dr. Adrian habló sobre el creciente interés en los probióticos durante la pandemia de COVID-19, resaltando tanto su capacidad para mejorar la salud digestiva como su potencial para reforzar el sistema inmunológico. Paralelamente, contrastamos la información que nos proporcionó el Dr. Adrián sobre el incremento en las búsquedas sobre información de probióticos por parte de la población general. Para esto realizamos un análisis de Google Trends, en el que se muestra una tendencia de búsqueda creciente de la palabra “probióticos” en los últimos cinco años, desde marzo de 2019 hasta mayo de 2023, y se confirmó que existe este aumento en el interés de las personas por estos microorganismos. De hecho, en este período, el índice de interés en la búsqueda de “probióticos” subió de 54 a 90, según la métrica de esta herramienta. Es interesante notar que los cinco países con mayor interés en el término “probióticos” según Google Trends son Chile, Uruguay, España, Puerto Rico y Argentina. Este hecho refleja que la consciencia sobre el papel crucial de la salud digestiva e inmunológica, y cómo los probióticos pueden reforzar ambas, se ha vuelto más prominente en estas regiones. La confluencia de las observaciones del Dr. Adrián y los datos de Google Trends demuestran claramente que los probióticos están ganando reconocimiento como una herramienta potencialmente valiosa en el cuidado de la salud, en especial durante el periodo de la pandemia de COVID-19, aun cuando estos microorganismos no actúen directamente contra los virus. Su papel en la modulación del sistema inmune podría estar detrás del creciente interés por su consumo.

Otra idea interesante que subrayó el Dr. Adrián fue que: la efectividad de los probióticos es cepa-dependiente, lo que significa que cada cepa tiene características y beneficios únicos. Así, no todos los probióticos son adecuados para todas las personas o todas las condiciones de salud. Este punto es de suma importancia, ya que nos recuerda que, para algunas personas, la elección del probiótico debería basarse en la condición específica de salud que se busca mejorar y la evidencia científica que respalda el uso de la cepa particular de probiótico en cuestión. Este punto se ve respaldado por varios estudios, como por ejemplo el artículo de Neslihan Yeşilyurt y colaboradores, que fue publicado en la revista ‘Biologics’ en el año 2021. Según este estudio, los probióticos tienen la capacidad de modular el sistema inmunológico, mantener la integridad de la barrera mucosa intestinal y antagonizar los patógenos mediante la producción de compuestos antimicrobianos. Sin embargo, estos investigadores también destacan que la respuesta de inmunomodulación es cepa-dependiente, es decir, varía de una cepa a otra. En resumen, tanto las observaciones del Dr. Adrián como la investigación científica actual subrayan la importancia de seleccionar la cepa de probiótico correcta en función de la condición de salud específica que se desea tratar o prevenir, teniendo en cuenta siempre la evidencia científica disponible.

Con relación al consumo de magnesio, el Dr. Adrián mencionó que los probióticos pueden ayudar a mejorar la absorción de micronutrientes como del magnesio, y así potenciar sus beneficios para el organismo. Esta observación se basa en la comprensión de que una nutrición óptima, incluyendo una ingesta adecuada de magnesio, depende en gran medida de la salud del sistema gastrointestinal. Este punto encuentra respaldo en la evidencia científica. Por ejemplo, en el libro “Probiotics in thePrevention and Management of Human Diseases” María Chávarri y colaboradores tienen una participación en un capítulo donde describen el papel de la microbiota en la nutrición humana. Por ello, estos autores confirman el papel fundamental de la microbiota intestinal en el control de procesos homeostáticos, como el metabolismo de los nutrientes o la síntesis de micronutrientes. Además, se destaca que ciertas cepas de probióticos, incluyendo L. rhamnosus, L. plantarum, L. bulgaricus, B. animalis, B. longum, S. boulardi, L. reuteri y L. fermentum, no solo aumentan la absorción de micronutrientes, sino que también modulan la respuesta inflamatoria y potencian la síntesis de aminoácidos y ácidos grasos de cadena corta (SCFA, por sus siglas en inglés). Por lo tanto, esta idea de que los probióticos pueden contribuir a mejorar la absorción de nutrientes como el magnesio y, en consecuencia, a optimizar los beneficios de una nutrición adecuada para la salud del organismo, tiene una sólida base científica.

Durante la plática, también salieron otros temas de interés que deberían llegar a la población general, pues pueden ayudar a los consumidores a tomar decisiones más informadas. Por ejemplo, el Dr. Adrián resaltó la importancia de distinguir entre las tendencias de mercadotecnia y la evidencia científica en el ámbito de los probióticos. Efectivamente, existe una brecha entre la información a la que accede el público general y la discusión científica más detallada. Por ejemplo, destacó la confusión frecuente entre los productos fermentados, como la kombucha y el kéfir, y los probióticos. Si bien estos productos se elaboran con bacterias, no todas son probióticas. Los probióticos se definen por su capacidad para conferir beneficios para la salud al huésped cuando se consumen en cantidades adecuadas. Además, cada cepa probiótica posee propiedades únicas y no todas son igualmente efectivas para todas las condiciones de salud. En términos de consumo, el Dr. Adrián subrayó que, para mantener una población saludable de bacterias en el intestino, es fundamental un consumo regular de probióticos. Esto apoya la investigación existente que sugiere que el efecto de los probióticos es transitorio y depende del consumo continuo.

En relación con el estrés oxidativo, el consumo de magnesio y probióticos puede contribuir a su disminución. El Dr. Adrián nos mencionó que para que el magnesio ejerza su actividad beneficiosa, debe estar en su forma iónica, es decir, debe ser liberado de la matriz en la que está unido para ser absorbido. Los probióticos pueden crear condiciones favorables para este proceso, lo que coincide con estudios que sugieren que ciertos probióticos pueden mejorar la absorción de minerales, incluido el magnesio. Por lo tanto, el consumo conjunto de probióticos y magnesio pueden tener un impacto positivo en el metabolismo de la glucosa. Esto apoya estudios existentes que sugieren que la microbiota intestinal, influenciada por probióticos, puede afectar el metabolismo de la glucosa y el riesgo de enfermedades metabólicas. Por otro lado, se mencionó que hay que tener cuidado al escuchar sobre nuevas cepas probióticas, identificando si está comprobado su efecto o si son probióticos de nueva generación, encontrándose aún en fase de estudio. Ejemplo de esto es la Akkermansiamuniciphila, una bacteria en estudio como posible probiótico de nueva generación. A pesar de que esta bacteria contribuye a la regeneración de la mucosa intestinal, un crecimiento excesivo puede resultar en una degradación excesiva de la mucosa, lo que podría tener efectos adversos. Este es un ejemplo de cómo las investigaciones emergentes están expandiendo nuestra comprensión de lo que puede constituir un probiótico de forma oficial.

Por ende, es evidente que una comprensión correcta de los beneficios del consumo de magnesio y de probióticos puede conducir a numerosos beneficios para la salud. Sin embargo, es crucial que la información comunicada al público esté respaldada por evidencia científica y sea fácilmente comprensible.

Te invitamos a que veas de nuevo este webinar, para que puedas vivir de nuevo esta sesión con nuestro invitado. Si ya lo has visto pero quieres más información, te compartimos los siguientes artículos y enlaces de interés:

  1. Barbagallo, M., &Dominguez, L. J. (2015). Magnesium and type 2 diabetes. World journal of diabetes, 6(10), 1152.
  2. Piuri, G., Zocchi, M., Della Porta, M., Ficara, V., Manoni, M., Zuccotti, G. V., … &Cazzola, R. (2021). Magnesium in obesity, metabolic syndrome, and type 2 diabetes. Nutrients, 13(2), 320.
  3. Chutia, H., &Lynrah, K. G. (2015). Association of serum magnesium deficiency with insulin resistance in type 2 diabetes mellitus. Journal of laboratoryphysicians, 7(02), 075-078.
  4. Yeşilyurt, N., Yılmaz, B., Ağagündüz, D., &Capasso, R. (2021). Involvement of probiotics and postbiotics in the immune system modulation. Biologics, 1(2), 89-110.
  5. Chávarri, M., Diez-Gutiérrez, L., Marañón, I., del Carmen Villarán, M., & Barrón, L. J. R. (2022). The role of probiotics in nutritional health: Probiotics as nutribiotics. In Probiotics in the Prevention and Management of Human Diseases(pp. 397-415). Academic Press.
  6. Misra, S., &Raghuwanshi, S. (2022). Safety concerns, regulatory guidelines, current market trends, and future directions toward the use of probiotics in gut-brain-skin axis. Probiotic Research in Therapeutics: Volume 3: Probiotics and Gut Skin Axis–Inside Out and Outside In, 245-268.
  7. Zhang, T., Li, Q., Cheng, L., Buch, H., & Zhang, F. (2019). Akkermansiamuciniphila is a promising probiotic. Microbialbiotechnology, 12(6), 1109-1125.
  8. Zhai, Q., Feng, S., Arjan, N., & Chen, W. (2019). A next generation probiotic, Akkermansiamuciniphila. Criticalreviews in foodscience and nutrition, 59(19), 3227-3236.
  9. Chong, A. Q., Lau, S. W., Chin, N. L., Talib, R. A., & Basha, R. K. (2023). Fermented Beverage Benefits: A Comprehensive Review and Comparison of Kombucha and Kefir Microbiome. Microorganisms, 11(5), 1344.
  10. Laureys, D., Britton, S. J., & De Clippeleer, J. (2020). Kombucha tea fermentation: A review. Journal of the American Society of Brewing Chemists, 78(3), 165-174.
  11. https://trends.google.es/trends/explore?cat=71&date=all&q=probioticos&hl=es