“¡EL FUTURO ES HOY!, ¿OÍSTE, VIEJO?”: Suplementos que marcarán 2026

Ley y Orden: El futuro de los suplementos regulados
14 noviembre, 2025

“¡EL FUTURO ES HOY!, ¿OÍSTE, VIEJO?”: Suplementos que marcarán 2026

Fecha de publicación: 14 enero, 2026

Autor: Dr. Gustavo Velderrain

“¡EL FUTURO ES HOY!, ¿OÍSTE, VIEJO?”:

Suplementos que marcarán 2026

Otro año más llega a su fin, y con él, el inevitable ejercicio de mirar atrás y preguntarnos qué hemos aprendido. Mientras algunos cuentan los días para ver cómo se cierra la última temporada de Stranger Things, otros llegan a diciembre con un hype distinto: comprobar si un año entero cuidando su alimentación, su descanso y su salud ha dado resultados reales. Porque diciembre no va solo de celebraciones o finales esperados, sino de balance. De evaluar qué decisiones han funcionado, qué hábitos merece la pena mantener y cuáles conviene replantear. Y en ese contexto, la industria de los suplementos vive también su propio momento de transición, marcado por el cierre de una etapa y el inicio de otra, en un entorno cada vez más exigente y consciente.

Durante años, el sector de los suplementos ha crecido apoyándose en formulaciones estandarizadas y mensajes diseñados para amplios grupos de población. Este enfoque ha sido clave para consolidar el mercado, ampliar el acceso y aportar soluciones nutricionales válidas en distintos contextos, desde la prevención de deficiencias hasta el apoyo a estilos de vida específicos. Sin embargo, este mismo modelo comienza a mostrar sus límites ante un consumidor más informado, una ciencia nutricional en constante evolución y un marco regulatorio que demanda mayor rigor, trazabilidad y coherencia entre lo que se formula, lo que se comunica y lo que realmente se puede demostrar.

El futuro que ya asoma no va de “más suplementos”, sino de mejores suplementos: productos más ajustados a la persona, mejor respaldados por evidencia científica, más coherentes con los principios de sostenibilidad y alineados con un marco regulatorio que prioriza la seguridad, la eficacia y la credibilidad. 2026 no representa un salto abrupto, sino la confirmación de una tendencia clara: la entrada definitiva del sector en una etapa de madurez, en la que la personalización deja de ser un concepto aspiracional, la innovación tecnológica se convierte en una herramienta aplicada y la confianza del consumidor pasa a ser un activo estratégico. En este artículo, repasamos las tendencias que ya están definiendo el rumbo de los suplementos y que marcarán el paso en los próximos años, porque el futuro, efectivamente, ya está aquí… pero no para todos por igual.

Para abordar esta “vista al futuro”, vamos a hablar de 3 puntos principales que se identificaron como tendencia en la evidencia científica actual:

1) Personalización con rigor: segmentación, información y toma de decisiones informadas

La personalización se ha convertido en un eje central en la reflexión actual sobre el futuro de los suplementos alimenticios, en la medida en que el consumo, las necesidades nutricionales y los contextos de uso no son homogéneos en la población. Desde una perspectiva basada en evidencia, avanzar hacia enfoques más ajustados requiere, antes que formulaciones individualizadas, disponer de datos sólidos sobre quién consume suplementos, en qué condiciones y bajo qué marcos regulatorios y de comunicación. En Europa, una revisión reciente que analizó las encuestas nacionales de nutrición mostró que, de los 53 países incluidos, 30 registran la ingesta de suplementos alimenticios; sin embargo, solo en 21 casos se publican datos sobre prevalencia de consumo, con diferencias muy marcadas entre países, que van desde valores superiores al 50% en algunos estados nórdicos hasta cifras cercanas al 5% en otros países del sur de Europa. Esta heterogeneidad limita el análisis comparativo y condiciona cualquier estrategia de segmentación poblacional basada en datos representativos.

La personalización también depende de la calidad de la información disponible para el consumidor, especialmente a través del etiquetado. Un estudio realizado en Brasil evaluó 130 rótulos de suplementos alimenticios comercializados online entre 2020 y 2021, abarcando categorías como proteínas, creatina, cafeína, vitaminas y minerales. Los resultados mostraron que una proporción significativa de los productos analizados no cumplía con requisitos básicos de la legislación vigente, como la designación obligatoria “Suplemento Alimentar” o la inclusión adecuada de advertencias exigidas por la normativa. Los autores subrayan que estas deficiencias pueden dificultar la comprensión del producto por parte del consumidor y comprometer la toma de decisiones informadas, especialmente en entornos de compra digital, donde el acceso a asesoramiento profesional es limitado. Desde esta perspectiva, cualquier avance hacia una suplementación más ajustada a perfiles individuales pasa necesariamente por mejorar la claridad, la coherencia y el cumplimiento del etiquetado, más que por promesas de personalización avanzada.

Un tercer elemento clave para entender la personalización en el contexto de 2026 es el marco regulatorio de los claims nutricionales y de salud. En la Unión Europea, el Reglamento de Declaraciones Nutricionales y de Propiedades Saludables se diseñó para proteger al consumidor y armonizar el mercado, estableciendo que los beneficios comunicados deben estar respaldados por evidencia científica evaluada por la EFSA. No obstante, análisis recientes señalan que la implementación del marco sigue siendo compleja, especialmente en categorías como los probióticos, y que existen prácticas de formulación orientadas a habilitar claims concretos más que a optimizar el perfil nutricional global del producto. Además, se ha observado que la presencia de un claim autorizado puede llevar a los consumidores a sobreestimar el beneficio general del suplemento, interpretándolo como intrínsecamente “saludable”, más allá del efecto específico evaluado. Este fenómeno refuerza la necesidad de una comunicación responsable y contextualizada, especialmente cuando se plantea avanzar hacia estrategias de segmentación o personalización.

En conjunto, los datos disponibles indican que la personalización que se proyecta hacia 2026 no se construirá únicamente a partir de nuevas formulaciones o tecnologías, sino sobre tres pilares fundamentales: una mejor caracterización del consumo real de suplementos, una información clara y conforme a la normativa, y un uso riguroso de los claims como herramienta de comunicación. Entendida así, la personalización no representa una ruptura con el modelo actual, sino una evolución gradual hacia decisiones más informadas, coherentes y alineadas con la evidencia científica y el marco regulatorio vigente.

2) Innovación aplicada desde el marco alimentario: seguridad, seguimiento y confianza del consumidor

Cuando se habla de innovación en el sector de los suplementos alimenticios, el foco suele dirigirse hacia nuevos ingredientes o tecnologías de formulación. Sin embargo, una parte relevante de la innovación que se proyecta hacia 2026 se sitúa en un ámbito menos visible, pero esencial desde la lógica alimentaria: la evaluación de la seguridad en condiciones reales de consumo. Al igual que ocurre en la seguridad alimentaria, la amplia exposición poblacional, el consumo prolongado y la diversidad de contextos de uso hacen necesario disponer de mecanismos que permitan identificar y analizar posibles señales de riesgo una vez los productos están en el mercado.

En este contexto, distintos países y actores han desarrollado modelos específicos de nutrivigilancia, concebidos como sistemas de seguimiento adaptados a la naturaleza nutricional de los suplementos, y no como herramientas clínicas. Estos modelos permiten recopilar notificaciones espontáneas de efectos adversos, analizar patrones de uso y detectar señales que difícilmente pueden observarse en fases previas a la comercialización. Una revisión reciente subraya que la ausencia de sistemas armonizados a nivel internacional ha dado lugar a enfoques heterogéneos, pero también ha puesto de manifiesto el valor de la nutrivigilancia como complemento a los marcos clásicos de control alimentario, especialmente en productos con alta penetración en la población.

Un ejemplo concreto del funcionamiento de estos sistemas es el análisis post-comercialización de suplementos a base de arroz rojo fermentado utilizados en el manejo de la dislipidemia. En un periodo de seguimiento de más de 15 años, con más de 2,2 millones de consumidores expuestos, la tasa global de notificación de eventos adversos fue del 0,037%, y los eventos adversos graves potencialmente relacionados con el producto representaron una proporción muy baja. Los autores destacan que estos datos, obtenidos en condiciones reales de consumo, permiten contextualizar el perfil de seguridad del producto y refuerzan la importancia del cumplimiento de las indicaciones de uso y advertencias recogidas en el etiquetado, en línea con un enfoque preventivo propio del ámbito alimentario.

La relevancia de estos sistemas se ve reforzada por revisiones recientes sobre daño hepático asociado al consumo de suplementos dietéticos y productos herbales. Estos trabajos señalan un incremento en la notificación de casos, así como dificultades para establecer relaciones causales claras debido a factores como el uso simultáneo de múltiples productos, la variabilidad en las formulaciones y problemas de declaración incompleta de ingredientes. Desde una perspectiva alimentaria, estos hallazgos no cuestionan el uso de suplementos en sí, sino que ponen de relieve la necesidad de mejorar la trazabilidad, la calidad de la información y los mecanismos de detección temprana, integrándolos en sistemas de vigilancia estructurados.

A nivel europeo, esta visión ha sido recogida en iniciativas como el Manifiesto de Erice, que aboga por reforzar la concienciación sobre el uso seguro de los suplementos y por avanzar hacia un sistema común de monitorización de posibles efectos adversos. El documento destaca que, pese al elevado nivel de consumo en la población europea, persisten lagunas en la armonización de listas de ingredientes, límites superiores de seguridad y canales de notificación, lo que dificulta una gestión coherente del riesgo. Desde esta óptica, la innovación no se plantea como una respuesta reactiva a incidentes, sino como una herramienta para mejorar la coherencia y la confianza en el conjunto del sistema.

En conjunto, los datos disponibles indican que una parte sustancial de la innovación en suplementos hacia 2026 se desarrollará dentro del marco de la seguridad alimentaria ampliada, incorporando sistemas de seguimiento, análisis y comunicación que refuercen la protección del consumidor. Lejos de acercar los suplementos al modelo del medicamento, estos avances los sitúan como herramientas nutricionales que integran prácticas de vigilancia proporcionales, orientadas a la prevención, la transparencia y la credibilidad a largo plazo.

3) Sostenibilidad y regulación: cuando el marco normativo impulsa la innovación responsable

En el sector de los suplementos alimenticios, la sostenibilidad y la regulación han sido tradicionalmente percibidas como elementos limitantes del desarrollo. Sin embargo, la evidencia reciente apunta a un cambio progresivo de enfoque: de cara a 2026, ambos factores actúan cada vez más como motores de innovación, al establecer criterios claros de seguridad, calidad y comunicación que orientan el diseño de productos más coherentes y defendibles a largo plazo. Este fenómeno es especialmente visible en contextos regulatorios donde se han producido actualizaciones significativas en los últimos años.

Un ejemplo representativo es el caso de Brasil, donde la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (ANVISA) introdujo en 2018 un nuevo marco regulatorio para los suplementos alimenticios, con impacto directo en la composición, el etiquetado y la denominación de venta de estos productos. En el caso de los suplementos vitamínicos, la actualización supuso una revisión profunda de los límites mínimos y máximos permitidos, incorporando el concepto de nivel máximo tolerable de ingesta (UL) como referencia principal. El análisis de este cambio muestra incrementos muy significativos en los límites máximos permitidos para determinadas vitaminas, como E, B6 o C, así como un aumento notable del contenido mínimo exigido para la vitamina D. Estos ajustes reflejan una aproximación más alineada con la evidencia científica y obligan a reformular productos, revisar dosificaciones y replantear estrategias de comunicación, actuando de facto como un estímulo para la innovación responsable.

En paralelo, la regulación de las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en Europa ofrece otro ejemplo de cómo el marco normativo condiciona y orienta el desarrollo del sector. Tras casi dos décadas de aplicación del Reglamento de Claims, análisis recientes destacan que, aunque el sistema ha contribuido de forma decisiva a elevar el nivel de exigencia científica y a proteger al consumidor, su implementación sigue siendo compleja y presenta desafíos pendientes. Entre ellos se encuentran la falta de definición de perfiles nutricionales y las dificultades específicas en categorías como los probióticos. Estas tensiones han dado lugar a estrategias de formulación centradas en habilitar claims autorizados, lo que pone de manifiesto la necesidad de avanzar hacia enfoques que integren mejor la calidad global del producto con la comunicación permitida.

La dimensión de sostenibilidad también se extiende a la comunicación y percepción del consumidor, un aspecto cada vez más relevante en la evaluación del impacto real de las políticas regulatorias. Un estudio reciente que analizó más de 2.300 publicaciones en redes sociales relacionadas con el etiquetado frontal nutricional en Brasil muestra que la implementación de nuevas normativas va acompañada de un aumento progresivo del debate público, con percepciones tanto positivas como críticas. Los resultados indican que, además del cumplimiento técnico, es necesario considerar cómo se interpretan y utilizan estas herramientas por parte de los consumidores, ya que la confianza y la comprensión influyen directamente en la efectividad de las medidas regulatorias orientadas a la salud pública.

En conjunto, estos ejemplos muestran que la sostenibilidad y la regulación no operan únicamente como marcos de control, sino como palancas de transformación del sector. De cara a 2026, la capacidad de adaptarse a requisitos normativos más precisos, integrar criterios de seguridad y sostenibilidad desde el diseño del producto y comunicar de forma clara y responsable se perfila como un elemento central de la innovación en suplementos alimenticios. En este contexto, el cumplimiento deja de ser un objetivo mínimo para convertirse en una ventaja competitiva y en un factor clave de credibilidad ante consumidores y autoridades.

Por lo tanto, haciendo un análisis de las tendencias actuales, podemos ver que todo apunta a que el futuro de los suplementos alimenticios no estará marcado por rupturas radicales, sino por un proceso de maduración progresiva del sector. La personalización, entendida como una mejor segmentación basada en datos poblacionales y una comunicación más ajustada al contexto de uso, avanza en la medida en que mejora la calidad de la información disponible sobre consumo real, etiquetado y percepción del consumidor. Al mismo tiempo, la innovación se expresa cada vez más a través de sistemas de seguimiento y evaluación de la seguridad en condiciones reales, integrados en el marco de la seguridad alimentaria y orientados a reforzar la confianza a largo plazo.

En este escenario, la regulación desempeña un papel central no solo como mecanismo de control, sino como estructura que orienta el desarrollo responsable del mercado. Las experiencias recientes en distintos contextos regulatorios muestran que la actualización de límites, requisitos de etiquetado y criterios de comunicación obliga a revisar formulaciones, dosificaciones y estrategias de posicionamiento, favoreciendo productos más coherentes con la evidencia científica disponible. De forma paralela, la atención creciente a la sostenibilidad y a la interpretación que hacen los consumidores de la información regulada subraya la necesidad de enfoques integrados, en los que cumplimiento normativo, claridad comunicativa y responsabilidad empresarial actúan de manera conjunta.

De cara a 2026, el verdadero diferencial competitivo no residirá en promesas maximalistas ni en soluciones supuestamente universales, sino en la capacidad de demostrar coherencia entre formulación, uso previsto, evidencia científica y marco regulatorio. En un contexto de consumo ampliamente extendido y creciente escrutinio público, los suplementos que consoliden su papel como herramientas nutricionales útiles serán aquellos capaces de integrar prácticas de seguridad, transparencia y adaptación regulatoria desde el diseño del producto.

En definitiva, el futuro que ya se perfila no es el de un sector que busca reinventarse, sino el de uno que afianza su credibilidad mediante decisiones basadas en datos, vigilancia proporcional y una relación más informada con el consumidor. En ese equilibrio entre innovación, regulación y responsabilidad se encuentra la clave de los suplementos que marcarán 2026.

Desde ALANUR, siempre intentamos mantenerte informado sobre lo que la ciencia dice en cuanto a tendencias de nutrición y salud, porque nos interesa fomentar un consumo responsable de suplementos alimenticios como herramienta nutricional. Por lo tanto, aunque en la evidencia científica actual, no se encontraron nuevas tendencias en cuanto al tipo de suplemento, si se observaron tendencias emergentes en la forma en que los consumimos. Esto es importante para que podamos también hacer un uso correcto de estas herramientas nutricionales y alcanzar más fácilmente nuestros objetivos.

Si quieres profundizar más en estos temas, te invitamos a contactar con nosotros, ya sea a través de este sitio web o en nuestras redes sociales. Si te interesa, además, consultar los estudios que dieron forma a este artículo, te compartimos las referencias a los mismos a continuación:

  1. Abe-Matsumoto, L. T., Iglesia, V. D. P. A., & Minazzi-Rodrigues, R. S. (2021). Vitamin Dietary Supplement: Changes and Challenges with the New ANVISA Regulations. International Journal of Nutrology14(2), e34-e42.
  2. Arevalo, R. D. C., & Sanches, F. L. F. Z. (2022). Avaliação de rótulos de suplementos alimentares frente à legislação brasileira vigente. Brazilian Journal of Food Technology25, e2021120.
  3. Banach, M., Katsiki, N., Latkovskis, G., Rizzo, M., Pella, D., Penson, P. E., ... & Cicero, A. F. (2021). Postmarketing nutrivigilance safety profile: a line of dietary food supplements containing red yeast rice for dyslipidemia. Archives of Medical Science: AMS17(4), 856.
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  5. Jost, S., Herzig, C., & Birringer, M. (2025). A Balancing Act—20 Years of Nutrition and Health Claims Regulation in Europe: A Historical Perspective and Reflection. Foods14(9), 1651.
  6. Ribeiro, M., Matos, J., Kikuta, C., Marques, T. D. S., Arruda, B. E., Horta, P., ... & Mais, L. A. (2025). Brazilian front-of-package nutrition labeling: consumer perceptions on social media platform X. Frontiers in Nutrition12, 1666794.
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  10. Woo, S. M., Davis, W. D., Aggarwal, S., Clinton, J. W., Kiparizoska, S., & Lewis, J. H. (2021). Herbal and dietary supplement induced liver injury: Highlights from the recent literature. World Journal of Hepatology13(9), 1019.

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